Hubiera bastado con hacer un "copy-paste", pero prefiero sentir el placer de escribir estas líneas que no son mías, por cierto, sino de uno de mis más admirados escritores, Hermann Hesse, y corresponden a un extracto de la introducción de su libro "Demian":
"...Hoy se sabe menos que nunca lo que es un hombre vivo, y se lleva a morir bajo el fuego a millares de hombres, cada uno de los cuales es un ensayo único y precioso de la naturaleza. Si no fuéramos algo más que individuos aislados, si cada uno de nosotros pudiese realmente ser borrado por completo del mundo por una bala de fusil, no tendría ya sentido alguno relatar historias. Pero cada uno de los hombres no es tan sólo él mismo; es también el punto único, particularísimo, importante siempre y singular, en que se cruzan los fenómenos del mundo, sólo una vez de aquel modo y nunca más. Así, la historia de cada hombre es esencial, eterna y divina, y cada hombre, mientras vive en alguna parte cumple la voluntad de la Naturaleza, es algo maravilloso digno de toda atención...", "...No soy un hombre que sabe. He sido uno que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni los libros; comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a ensueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse a sí mismos."