
Cuando la vi quedé empapado de emociones que no me podía explicar.
Una fotografía estremecedora, una obscuridad mística, una lluvia incesante en un mundo atiborrado de luces parpadeantes y de caótico funcionar.
Mucho tiempo después pude aprehender lo que otra parte de mí ya había entendido y me lo había hecho saber a través de emanaciones de placer, impulsos de introspección acompañados de una felicidad atávica y que nada tiene que ver con la alegría pasajera en nuestras agitadas vidas. Me refiero al hecho de poder rozar con una sutileza estremecedora el significado profundo de la identidad, del ser, de lo real, de lo aparente.
... soy un hombre soñando ser una mariposa o una mariposa soñando que es un hombre?...
Y por otra parte me hizo reflexionar en cómo el percibir nos hace parte y nos da una especie de sincronía con nuestro entorno, quizás una medida de ser humano. Todo esto de manifiesto en el final, con el más que hermoso monólogo de Roy, un androide humanizado a través de sus visiones, de sus percepciones, sus imágenes, sonidos, colores. Aterrado con la finitud, obsesionado con la permanencia, simbolizada por la paloma blanca atrapada entre sus manos. La belleza del ultimo acto de Roy, sublimado por lo inexorable, acompañado de sus palabras llenas de poesía y resignación.
3 comentarios:
A los fanáticos de Blade Runner les comparto este link a una página de José Leal. Quedarán impresionados...
http://www.geocities.com/Area51/Crater/4909/index.html
Alfredo
Entre medio de muchísimas cosas, no quiero dejar de lado decir que una buena película siempre está acompañada de una buena banda sonora.
Blade Runner no es Blade Runner sin un "Memories of green", o su "love theme". Potentísimo aporte de Vangelis.
Alfredo
La escena final que mencionas es increíble y la actuación de Rutger Hauer, sobrecogedora. Buena reseña, ojalá se vengan más...
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